¿Te ha pasado que tus padres o abuelos dicen que la comida "ya no tiene el mismo sabor"? O que necesitan acercarse mucho a una flor o un perfume para percibir su aroma.
No es solo una impresión.
A medida que envejecemos, nuestro sentido del olfato también cambia. Es un proceso natural que puede comenzar de forma gradual a partir de los 50 o 60 años, aunque cada persona envejece de manera diferente.
Pero… ¿por qué ocurre?
La explicación
Dentro de nuestra nariz existe una pequeña zona llamada epitelio olfativo, donde se encuentran millones de receptores especializados en detectar moléculas aromáticas.
Cada vez que olemos una taza de café, una naranja recién cortada o un ramo de flores, estas moléculas se unen a esos receptores y envían señales al cerebro, que interpreta de qué aroma se trata.
Con el paso de los años ocurren varios cambios naturales:
- Disminuye la cantidad de receptores olfativos.
- La capacidad de regeneración de estas células se vuelve más lenta.
- El cerebro procesa las señales olfativas con menor eficiencia.
- Algunas enfermedades y medicamentos también pueden afectar este sentido.
Como resultado, necesitamos una mayor concentración de aroma para percibirlo con la misma intensidad que antes.
¿Por qué también cambia el sabor de los alimentos?
Muchas personas creen que están perdiendo el gusto. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que realmente disminuye es el olfato. Recordemos que la lengua solo identifica cinco sabores básico.
Todo el resto de matices —el aroma del chocolate, la vainilla, el café o una sopa recién preparada— depende principalmente del olfato.
Por eso, cuando este sentido disminuye, los alimentos pueden parecer menos intensos o menos apetecibles.
¿Qué tiene que ver esto con los aceites esenciales?
Los aceites esenciales contienen compuestos aromáticos naturales capaces de estimular nuestro sistema olfativo.
Aunque no existe evidencia de que puedan evitar el envejecimiento del olfato, sí pueden formar parte de una práctica conocida como entrenamiento olfativo, utilizada en algunos casos de pérdida parcial del olfato, especialmente después de infecciones respiratorias.
El entrenamiento consiste en oler de manera consciente diferentes aromas durante unos segundos cada día para estimular la percepción olfativa. Diversos estudios han mostrado beneficios en algunas personas, aunque los resultados pueden variar y siempre es recomendable seguir la orientación de un profesional de la salud cuando existe una alteración persistente del olfato.
Ponlo en práctica
Un pequeño ejercicio para despertar tu olfato
Escoge cuatro aromas diferentes, por ejemplo: Limón, Romero, Lavanda, Menta. Durante unos 20 segundos, huele cada uno por separado, intentando identificar:
- ¿Es fresco o cálido?
- ¿Te recuerda a algún lugar?
- ¿Qué emoción despierta?
- ¿Cuál percibes primero?
Este ejercicio, además de ser agradable, te ayuda a prestar más atención a los aromas que te rodean y a desarrollar una percepción olfativa más consciente.
¿Sabías que...?
Las células receptoras del olfato son una de las pocas neuronas del cuerpo humano capaces de regenerarse a lo largo de la vida. Sin embargo, con el paso de los años este proceso se vuelve más lento y menos eficiente, lo que explica parte de la disminución natural de la sensibilidad a los olores.