¿Por qué olemos antes de probar la comida?

Alguna vez te has dado cuenta de que, antes de dar el primer bocado, acercamos la comida a la nariz?

Lo hacemos casi sin pensarlo. Olemos un café recién preparado, una pizza recién salida del horno o una fruta madura antes de probarla.

Pero… ¿por qué nuestro cerebro necesita hacerlo?   La respuesta es mucho más sorprendente de lo que imaginas.

Aunque solemos decir que una comida "sabe deliciosa", en realidad gran parte de esa experiencia depende del olfato.

Nuestra lengua solo puede identificar cinco sabores básicos:

  • Dulce
  • Salado
  • Ácido
  • Amargo
  • Umami

Todo lo demás —el aroma del café, la vainilla, el chocolate, las especias o un limón recién cortado— llega a nuestro cerebro gracias al olfato.

Cuando masticamos, cientos de moléculas aromáticas ascienden desde la boca hacia la nariz a través de un proceso llamado olfacción retronasal. El cerebro combina esa información con los sabores detectados por la lengua y construye lo que percibimos como "sabor".

Por eso, cuando estamos resfriados y la nariz está congestionada, muchos alimentos parecen no tener sabor.

En realidad, lo que hemos perdido temporalmente es gran parte de la información aromática.

🌿 ¿Qué tiene que ver esto con los aceites esenciales?

Los aceites esenciales están compuestos por moléculas aromáticas naturales extraídas de diferentes partes de las plantas, como flores, hojas, frutos o cortezas.

Cuando los inhalamos, estas moléculas entran en contacto con los receptores olfativos de la nariz, iniciando el mismo proceso que utilizamos para reconocer el aroma de una taza de café, una naranja recién pelada o un ramo de lavanda.

La aromaterapia aprovecha precisamente esa capacidad del olfato para generar experiencias sensoriales que pueden favorecer momentos de relajación, concentración o bienestar, siempre como complemento de hábitos saludables.

🧪 Ponlo en práctica

Haz este pequeño experimento en casa.

  1. Corta un trozo de manzana o de pera.
  2. Tápate la nariz con los dedos.
  3. Da un pequeño bocado sin destaparla.
  4. Ahora libera la nariz mientras sigues masticando.

Notarás que, de repente, aparecen muchos más matices de sabor.  Acabas de experimentar cómo trabaja el olfato junto con el gusto.

💡 ¿Sabías que...?

El ser humano posee alrededor de 400 tipos de receptores olfativos, capaces de reconocer miles de aromas diferentes mediante distintas combinaciones de moléculas.

Por eso podemos distinguir fácilmente entre el aroma de un limón, una rosa o un bosque después de la lluvia.

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