Preguntas frecuentes sobre aceites esenciales
Resolvemos las dudas más comunes para ayudarte a usar los aceites esenciales de forma sencilla, responsable y consciente
Un aceite esencial es un extracto aromático concentrado obtenido de distintas partes de una planta, como hojas, flores, cáscaras, raíces o madera. Contiene los compuestos volátiles responsables de su aroma característico.
Pueden utilizarse principalmente por inhalación, difusión ambiental o aplicación tópica previamente diluida. La forma de uso y la cantidad dependen del aceite esencial, la persona y el objetivo de uso.
En general, recomendamos diluir los aceites esenciales antes de aplicarlos sobre la piel en un aceite vegetal o producto base adecuado. Al ser sustancias muy concentradas, usarlos sin diluir puede aumentar el riesgo de irritación o sensibilización.
Se mezclan con un aceite vegetal, como jojoba, almendras o coco, antes de aplicarlos sobre la piel. La proporción depende de la edad, la zona de aplicación y el aceite esencial elegido.
No existe una cantidad única para todos los usos. En aromaterapia, menos suele ser suficiente: la cantidad depende del método de uso, del aceite esencial y de la persona. Siempre es mejor empezar con poca cantidad e incrementar solo si es necesario.
Como referencia general, puedes empezar con 3 a 5 gotas por cada 100 ml de agua. Ajusta la cantidad según el tamaño del ambiente, la intensidad del aroma y las indicaciones del difusor.
Primero llena el frasco casi por completo con un aceite vegetal y después añade los aceites esenciales según la dilución deseada. Para uso cotidiano en adultos, una dilución suave suele ser un buen punto de partida.
Puedes acercar el frasco a una distancia cómoda e inhalar suavemente durante unos segundos, o colocar 1 gota en un pañuelo o tira aromática. No es necesario inhalar de forma intensa ni durante periodos prolongados.
Antes de aplicarlos, dilúyelos en un aceite vegetal o producto base adecuado. Evita ojos, mucosas y zonas irritadas, y prueba primero una pequeña cantidad en un área reducida.
No recomendamos ingerir aceites esenciales por cuenta propia. Su uso interno requiere evaluación y supervisión de un profesional de salud con formación específica, ya que son sustancias altamente concentradas y no todos los aceites son adecuados para este uso.
Durante el embarazo conviene extremar precauciones. Algunos aceites esenciales no se recomiendan en determinadas etapas, por lo que es mejor consultar con un profesional de salud antes de utilizarlos.
Sí, pero no de la misma manera que en adultos. La edad, el aceite elegido, la concentración y la forma de uso son importantes. En niños pequeños conviene utilizar diluciones más bajas y evitar ciertos aceites esenciales.
Sí. Algunos aceites cítricos, especialmente los obtenidos por expresión de la cáscara, pueden ser fototóxicos. Después de aplicarlos sobre la piel, puede ser necesario evitar la exposición directa al sol durante varias horas según el aceite utilizado.
Guárdalos bien cerrados, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa y del calor. Evita dejarlos cerca de ventanas, dentro del auto o en ambientes muy húmedos. Mantenerlos en su frasco original ayuda a conservar mejor sus características.
Para comenzar, suele ser útil elegir aromas versátiles y fáciles de incorporar a distintas rutinas. Lavanda, eucalipto, menta, romero y limón son buenas opciones para explorar relajación, frescura, enfoque y energía. Lo más importante es empezar con pocos aceites y aprender a conocerlos y usarlos correctamente.
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